Educar para Resignificar la Vida, la apuesta de paz colombiana de Educación para Jóvenes y Adultos

Corinto, norte del Cauca, uno de los muchos municipios que ha sufrido el conflicto armado en Colombia. Además de la presencia de la guerrilla y paramilitares, sus pobladores han tenido que convivir con el narcotráfico y la disputa de los grupos armados por el control del negocio, lo que ha generado muerte y dolor.

Corinto está ubicado al norte del Cauca en la cordillera Central colombiana, aquí conviven comunidades afro, indígenas y mestizas que se dedican mayoritariamente a la agricultura y al comercio.

Corinto, norte del Cauca, uno de los muchos municipios que ha sufrido el conflicto armado en Colombia. Además de la presencia de la guerrilla y paramilitares, sus pobladores han tenido que convivir con el narcotráfico y la disputa de los grupos armados por el control del negocio, lo que ha generado muerte y dolor.

Corinto está ubicado al norte del Cauca en la cordillera Central colombiana, aquí conviven comunidades afro, indígenas y mestizas que se dedican mayoritariamente a la agricultura y al comercio.

Allí llego hace algunos años, en el 2016, La Fundación Tierra de Paz, una ONG nacional creada en el año 2005 dedicada a la atención de población en situación de vulnerabilidad por el conflicto armado.

En este municipio nació una puesta de educación llamada “RESIGNIFICAR LA VIDA, UN CAMINO HACIA LA PAZ” encaminada en contribuir a la reconciliación y la Paz, el cual se venía trabajando en los acuerdos firmados entre el gobierno colombiano y el grupo ilegal armado FARC-EP. 

Desde el proyecto se puso en marcha un modelo de educación formal, especial y flexible, que emergía desde la cultura de paz y transitaba por el bioaprendizaje encontrando en la educación popular y la mediación pedagógica. Allí mujeres como Idalia Ospina, indígena Páez, terminó sus estudios e impulso a más personas de su comunidad a educarse.

Esta propuesta de modelo educativo siembra sus pilares pedagógicos en tres enfoques por considerarlos complementarios: el bioaprendizaje, la mediación pedagógica y la educación popular, inspirándose en pedagogías emergentes latinoamericanas que sirvieron de faro para iluminar el camino pedagógico que la Fundación Tierra de Paz emprendió el proceso de educación flexible para adultos víctimas del conflicto armado en Colombia, así como a excombatientes.

A través de ese enfoque, la propuesta educativa diseñada recoge elementos como el respeto al otro y la otra que trascienden a la naturaleza misma al incorporar a todos los seres vivos, siendo la vida en toda su amplitud el centro y fin de la existencia.

 “es muy importante la Educación para Jóvenes y Adultos, donde abre el ámbito de que las personas, no importa la edad que tenga, si pueden estudiar, si pueden salir adelante. Desde que uno quiera se puede seguir creyendo en la educación popular” menciona Idalia, mujer lideresa indígena y estudiante EPJA.

La propuesta de validación de los estudios en básica secundaria y media a desmovilizados y personas de las comunidades afectadas por el conflicto armado, adelantada desde el programa de educación para la convivencia pacífica entre adultos, en básica y media, avalado por el Ministerio de Educación Nacional, atendiendo los lineamientos de la Ley 115 de Educación de 1994 y la Convención de Hamburgo, donde se declaró el derecho de las personas adultas a recibir educación, desde entonces ha contribuido al restablecimiento del tejido social en las comunidades al igual que el desarrollo de la creatividad e innovación del quehacer pedagógico de las y los docentes. Del mismo modo, colabora con la creación y recuperación de metodologías encaminadas a la resolución de conflictos y a la restauración de los proyectos de vida personal y comunitaria.

“Se lograron trabajar unos proyectos agroambientales, los cuales quedaron una capacidad instalada en tres comunidades los cuales, hasta este momentico, más de un año de nosotros habernos graduado, pues las comunidades continúan trabajando en los proyectos agroambientales. Tienen uno viveros los cuales, de ahí, sacan las semillas para fortalecer los focos de agua, y los cuales están fortaleciendo otras comunidades” menciona Idalia.

Como Idalia, más de 177 personas que se graduaron hace 2 años con ella han continuado proyectos de conservación y cuidado del agua y de su territorio. Ahora trabajan juntos, comunidades, indígenas, afro, campesinas y excombatientes de las FARC-EP.

“la unidad que tuvimos nosotros logramos conseguir cosas muy importantes, porque dentro de esa dificultad se logró una reunión en Popayán, donde se logró que a la institución Educativa INCODELICA en Corinto, le dieran la Educación para Jóvenes y Adultos, el colegio no contaba con ese privilegio, y gracias a ese programa quedo con el servicio de que puede seguir dando el estudio a los jóvenes y adultos, fue algo maravillo que se logró allí” nos comparte Idalia Ospina.

Proyectos como este continúan forjándose, muchos sin el apoyo del Estado pero que están contribuyendo cada día a reducir las brechas de alfabetización existentes en Colombia y América Latina.

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